Ambicioso programa de reforestación

Ambicioso programa de reforestación

Le apuesta la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a un ambicioso programa de reforestación en México, con el que pretende sembrar mil 500 millones de árboles y plantas en la mayor parte del país.

Las cifras son mágicas y se escuchan muy bonitas, sin embargo, quedan fuera de la realidad que vive el país, al que le urge una verdadera y efectiva política ambiental que detenga la pérdida de áreas verdes.

A ver, vamos por partes. En el inicio de la Jornada Nacional de Reforestación, la secretaria de Agricultura, Columba López Gutiérrez, detalló que la meta es sembrar 6.6 millones de árboles y un millón de semillas, de las cuales 660 mil de 16 especies forestales serán dispersadas a través de drones agrícolas en 12 sitios con difícil acceso en 13 entidades federativas. 

Por supuesto, en ese evento celebrado en Puebla, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra, destacó que el 70 por ciento del territorio nacional está cubierto por bosques, selvas, manglares y matorrales, y que la restauración de los ecosistemas no es solo una tarea ambiental, sino una decisión del Estado mexicano para el bienestar y el futuro del país. 

Pues basta recordar que en el sexenio pasado, esa decisión estuvo marcada por la irresponsabilidad política de su antecesor Andrés Manuel López Obrador, que devastó selva, manglares y borques por la construcción de sus obras emblemáticas, herencia que padece la actual administración, porqué será muy difícil tapar ese boquete a las finanzas públicas de la actual administración.

Si bien, es urgente y necesaria la recuperación de espacios verdes, también es urgente que el gobierno federal escuche las voces de los expertos de organizaciones no gubernamentales y civiles, así como científicas, para hacer frente al reto que presenta iniciar un programa de reforestación de esa magnitud.

La Organización Green Peace, por ejemplo, tiene documentado que de Tan solo entre 2019 y 2023, se perdieron 285 mil hectáreas de cobertura forestal, equivalente a casi dos veces la Ciudad de México, lo que significa que, cada día, desaparecen 196 hectáreas de selva.

Para Green Peace, la pérdida de miles de hectáreas, se debe a una desbordada ganadería y agricultura industrial, proyectos energéticos sin planeación sustentables, la mancha urbana, actividades del crimen organizado, privatización de la tierra y el cambio de uso de suelo, así como un turismo depredador e invasivo.

La apuesta de la jefa del ejecutivo, es buena, sin embargo, lograr el 100% de efectividad requerirá más allá de un compromiso con la naturaleza y el bienestar de la población. Urge que el programa tenga el éxito deseado y los recursos necesarios para impulsarlo, y no sólo se quede como uno más que este destinado al fracaso.

La propia Organización de Naciones Unidas, ha revelado que México enfrenta una profunda crisis ecológica, por una rezagada infraestructura hídrica, la contaminación de ríos y lagunas y la deforestación.

Los riesgos del fracaso de ese programa y la pérdida de bosques, selvas y manglares ocasionarán menos recarga de acuíferos, suelos degradados e infértiles, pérdida de la biodiversidad, con afectaciones a infinidad de especies, afectaciones sociales y culturales a comunidades forestales, así como la aceleración del cambio climático que ya le pega con singular alegría al país.

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