
Ana Lilia Rivera: Descalabro brutal
Ante la evidencia no hay dudas, ¿Conoce o no Ana Lilia Rivera Rivera a Juan Pablo Penilla Rodríguez, asesor jurídico de “El Mayo” Zambada?
La respuesta es sencilla: Sí lo conoce.
¿Hay pruebas de ello?, por supuesto que sí, en la propia cuenta de J P Penilla en la red social Facebook.
Lo que más llama la atención es la respuesta tan agresiva en contra de los medios y periodistas que hemos dado cuenta de ello, pero ¿Qué se puede esperar de una mujer que todo lo arregla a gritos, mentadas y sombrerazos?
En el comunicado que envió a medios, dice a boca de jarro: “Soy parte de una infame calumnia” y que las fotografías que la vinculan con Penilla Rodríguez forman parte de una “infame campaña llena de calumnias”, sin embargo, no informa sobre lo que habló con el abogado de El Mayo.
La también senadora, soslaya la labor informativa de los medios y como siempre lo hace, acusa de una campaña de la “derecha” estadounidense con sus aliados en México.
Pero también se debe subrayar senadora, usted no es presidenta de México, y quererse comparar con la presidenta Sheinbaum o López Obrador, es demasiado abusivo y ostentoso para alguien que se describe como “campesina y abogada”, usted solamente es una minúscula parte del Poder Legislativo del que hoy, no posee mayor peso que cualquier otro de los 128 legisladores que hay en el senado.
Le recuerdo a la senadora que el ex presidente Andrés Manuel y la presidenta Claudia Sheinbaum son muy amados por su pueblo, cosa de que la ella ni goza ni puede presumir.
Sería bueno que les explicara a los tlaxcaltecas de qué habló en esa ocasión con Penilla Rodríguez y sus acompañantes; usted dice que nunca trató ni ha tenido contacto con él, pero las fotografías son elocuentes. Hablan por sí mismas.
La crisis en la que actualmente se encuentra Ana Lilia Rivera, es capaz de sacarla de la contienda de la gubernatura, sí, salió a defenderse, pero no explica de qué conversó con Penilla y sus asociados.
El desconocimiento y la aclaración quedan muy débiles ante el cuestionamiento y la razón públicas.
Los tlaxcaltecas no somos tontos y no olvidamos, tenemos tan buena memoria que recordamos bien cuando Minerva Hernández Ramos traicionó al PRD en 1998 y sabemos que hoy se encuentra bajo la cobija riverista y forma parte de su grupo político, no sea que la vaya a traicionar también.
Ana Lilia Rivera Rivera, una de las más férreas opositoras a que se abriera el registro de militantes de Morena, hoy guarda silencio, silencio como momia, porque se encuentra reclutando para sí, a todos aquellos dolidos de partidos políticos como el PRI, el PAN, el PRD y toda la chiquillada porque hoy le son útiles. Mañana ya veremos.
E incluso a uno que otro alcalde morenista que le quiere jugar a dos cartas: Con ella y con el grupo contrario.
Y si es tan “honesta e intachable”, debería hacer pública la nómina de asesores y auxiliares que le ayudan en el senado, no sea que nos vayamos a sorprender del gran nepotismo familiar que prevalece en su círculo rojo, ¿Verdad?
Por cierto, que tanto elogio en su comunicado es vituperio senadora. Elogio es alabanza de las cualidades y méritos de alguien o de algo y, vituperio, significa acción o circunstancia que causa afrenta o deshonra, de acuerdo con las definiciones de la Real Academia de la Lengua.
Aunque aún no son los tiempos, la candidatura prematura y campaña anticipada de Ana Lilia Rivera sufren hoy un descalabro brutal, como dice el dicho: “Tanto peca el que mata a la vaca… como el que le agarra la pata”.
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