Cuando la muerte deja de sorprender

Cuando la muerte deja de sorprender

La ejecución del influencer César Gastélum durante una transmisión en vivo en Culiacán no solo estremeció por la crudeza de las imágenes; exhibió una realidad todavía más preocupante: en México el homicidio comienza a dejar de conmover. Un joven es asesinado frente a una cámara, el video se viraliza durante algunas horas y, al día siguiente, otra tragedia ocupa el espacio de la conversación pública.

Ese es el mayor triunfo de la violencia: convertir lo extraordinario en cotidiano.México registró alrededor de 30 mil homicidios dolosos en 2025, lo que significa un promedio cercano a 80 asesinatos cada día. Sin embargo, detrás de cada cifra existe una familia rota, una comunidad herida y un Estado que enfrenta el desafío permanente de investigar y sancionar esos delitos. 

El país cuenta con 32 fiscalías o procuradurías de justicia del fuero común, una por cada entidad federativa. Si se distribuyeran de manera uniforme los homicidios registrados en un año, cada fiscalía tendría que enfrentar, en promedio, cerca de 940 homicidios dolosos anuales, además de miles de delitos adicionales que también integran su carga de trabajo.Pero el problema más grave no es únicamente institucional. 

Es social.Cuando una sociedad deja de indignarse porque asesinan a una persona, comienza a tolerar lo intolerable. La repetición de la violencia anestesia la conciencia colectiva.Poco a poco se pierde la capacidad de empatizar con la víctima, de exigir justicia y de defender el valor supremo de la vida humana. 

La muerte deja de ser una tragedia nacional para convertirse en una estadística más.Ese es el verdadero riesgo de la postración social: una ciudadanía resignada, acostumbrada al miedo y convencida de que la violencia forma parte natural del paisaje.

Ninguna nación puede aspirar a un futuro de paz mientras la cultura de la muerte se instala en la conciencia de su pueblo.Recuperar la capacidad de indignarnos, exigir justicia y defender la dignidad de cada vida humana no es solo una tarea del Estado; es una responsabilidad moral de toda la sociedad.Porque cuando la muerte deja de escandalizarnos, la decadencia social ya ha comenzado.Gustavo Buenrostro Pdte de Por Querétaro Todo, AC#PorQueretaroTodoPor Querétaro, Todo@fansdestacados

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