Decisión tardía
Es verdaderamente insólita la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ante el derrame de petróleo que ha impactado a más de 620 kilómetros de litoral del Golfo de México, derrame que inicio hace 24 días.
Sin lugar a dudas, la decisión que tomó la presidenta de crear un grupo interdisciplinario que investigará el origen del derrame llega tarde.
Insistimos que los canales de comunicación en el gobierno federal están mal y lo que le sigue, porque manejan diversas versiones, desde un pequeño derrame que reconoció Pemex, hasta un supuesto barco, y ahora buscan a una empresa como responsable. No la chiflen que es cantada.
Ahí le va. El 12 de marzo la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, aseguró que el derrame fue ocasionado por un barco petrolero en aguas de Tabasco, mientras que el gobierno informaba que evaluaba el origen del derrame. Mensajes contradictorios. A quién le cree usted.
Ahhhh, pero cuatro días después, el gobierno federal daba por concluidas las labores de limpieza en la zona marítima, donde se detecto inicialmente el vertido.
El derrame, uno de los más graves en los últimos años, se sigue expandiendo con severo impacto en la zona costera y comunidades afectadas, que dependen de la pesca, además de que afecta a santuarios de desove de tortugas marinas.
No cabe duda que la indolencia, y la acción de minimizar este desastre ambiental, sigue siendo la política preferida de los gobiernos de Morena, además del No Pasa Nada, cuando pasa todo.
Para la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y organizaciones ambientalistas, como Greenpeace, está situación “no es sólo ambiental, (y presenta) un aspecto social altamente grave” que amerita, acciones de atención a la emergencia que son obligaciones de las autoridades y empresas implicadas.
En un comunicado, la Red y los ambientalistas, manifestaron que es preocupante “la situación de vulnerabilidad de las comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes, que han realizado labores de limpieza sin contar con el equipo ni la capacitación adecuados”.
A los reclamos por el pésimo manejo de está crisis ambiental, se sumo la organización civil internacional Oceana, que subrayó que ese derrame además de ser “una emergencia socio-ambiental, (es) una crisis de transparencia y de rendición de cuentas del gobierno federal, que vulnera el derecho de las comunidades costeras a un medio ambiente sano”.
Híjole, ahí se va a estar Cabrera, porque la transparencia, la transparencia, lo que se dice transparencia no lo viene manejando el gobierno de Morena.
Es más, para Oceana, es lamentable que a 20 días del primer reporte de chapopote en las costas del sur de Veracruz y del norte de Tabasco, “la autoridad no ha podido establecer la causa del derrame ni identificar responsables, mientras la información oficial sigue siendo contradictoria e insuficiente ante la magnitud del daño señalado por las comunidades”.
La opacidad con que se ha manejado esta crisis ambiental, lo único que genera es impunidad, porque no hay claridad de quienes son los responsables, cuáles las causas del accidente y sus afectaciones, por lo que la creación del grupo interdisciplinario que investigará las causas, dudo que dé un resultado efectivo.
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