Infancia y Poder: La Jugada Política de Mauricio Kuri

Infancia y Poder: La Jugada Política de Mauricio Kuri

Mirada Crítica

Por Raúl Reyes Gálvez

“Un PAN marginado, sin líderes y sin agenda: la infancia como tablero de ajedrez”.

 

La política es un juego de estrategia, y en tiempos de crisis interna, los gobernantes recurren a las jugadas más efectivas para retomar el control del tablero. La reciente propuesta del gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, de prohibir el acceso a redes sociales para menores de 14 años y restringir el uso de celulares en las escuelas no es solo una política pública; es una maniobra de ajedrez político. En un Partido Acción Nacional (PAN) cada vez más marginado en la escena nacional y sin una narrativa clara para el futuro, Kuri mueve ficha con un tema difícil de refutar: la protección infantil.

 

La iniciativa llega justo después de un evento panista en la Alameda de Querétaro, donde cerca de 800 militantes intentaron proyectar unidad en torno al partido y su liderazgo. No es coincidencia. Con la hegemonía política de Morena consolidándose y avanzando en Querétaro, y un PAN sin figuras fuertes para el futuro, Kuri busca construir un discurso que lo mantenga relevante. La pregunta es: ¿realmente se busca proteger a la infancia o se está utilizando un tema sensible para imponer agenda política?

 

Política y protección infantil: una jugada de distracción

 

En el tablero del poder, la mejor manera de desviar la atención de una crisis es colocar una pieza que concentre el debate público en otro lugar. La administración de Kuri enfrenta problemas estructurales graves: la obra de 5 de febrero, aumento de impuestos municipales, crisis hídrica, inseguridad en ascenso y un creciente descontento ciudadano. En este contexto, poner la protección infantil en el centro del discurso no solo genera consenso, sino que minimiza la discusión sobre otras fallas del gobierno.

 

Históricamente, la infancia ha sido utilizada como un argumento político difícil de rebatir. Como señala Dick Morris en Juegos de poder, una estrategia recurrente es posicionar iniciativas que, sin importar su viabilidad, generen simpatía. Kuri no inventa nada nuevo, pero ejecuta con precisión una estrategia conocida: polarizar el debate en torno a un tema que nadie quiere criticar abiertamente.

 

La pregunta es: ¿hasta qué punto esta estrategia es genuina y hasta qué punto es una simple cortina de humo? En un estado donde la agenda de seguridad y desarrollo urbano está llena de pendientes, el debate sobre las redes sociales parece más una distracción que una solución real.

 

¿Prohibir es la solución? Lecciones del modelo finlandés

 

El problema con la estrategia de Kuri es que su solución no ataca la raíz del problema. Las redes sociales no son el enemigo; el problema real es la falta de educación digital y de herramientas para que niños y adolescentes naveguen de manera segura en internet.

 

El modelo KiVa, desarrollado en Finlandia, demuestra que la mejor forma de proteger a los menores en entornos digitales no es la prohibición, sino la educación. Este programa se basa en formar a los estudiantes para reconocer riesgos, desarrollar pensamiento crítico y generar entornos de convivencia seguros tanto en el mundo digital como en el físico. En lugar de aislar a los niños de la tecnología, los prepara para enfrentar sus peligros.

 

Si la intención de Kuri es genuina, su estrategia debería enfocarse en:

 

•     Educación digital en las escuelas, con programas que enseñen a niños y adolescentes a navegar con seguridad en internet.

•     Regulación efectiva de plataformas digitales, exigiendo verificaciones de edad y mejores herramientas de control parental.

•     Formación de docentes y padres, para que acompañen el uso digital de los menores con estrategias efectivas.

 

Sin estas medidas, la prohibición de redes sociales no será más que un gesto simbólico sin impacto real.

 

Un PAN sin narrativa: el uso político de la infancia

 

El PAN enfrenta una crisis de identidad. Sin una figura fuerte que proyecte liderazgo a futuro y con Morena avanzando en Querétaro, la necesidad de construir un discurso propio es urgente. La propuesta de Kuri no es solo una política pública, sino un intento por dotar de contenido a un partido que, hoy por hoy, carece de agenda.

 

En términos estratégicos, Kuri busca tres objetivos con esta jugada:

 

1.   Recuperar la iniciativa política: desviar el debate de temas incómodos y consolidar su imagen de liderazgo.

2.   Unificar a su partido: darle al PAN una bandera común para evitar su desmoronamiento interno.

3.   Posicionarse en la discusión nacional: generar resonancia más allá de Querétaro y proyectarse dentro del panismo a nivel federal.

 

El problema es que esta estrategia tiene un límite. Sin un plan real de acción y con una propuesta difícil de implementar, la narrativa podría desmoronarse pronto.

 

Un Estado Verde: el verdadero bienestar infantil

 

Si Kuri realmente quiere mejorar la calidad de vida de niños y adolescentes, debería mirar más allá del debate sobre redes sociales y enfocarse en un problema igual de crítico: la falta de espacios verdes en Querétaro.

 

Los estudios han demostrado que el acceso a parques y entornos naturales reduce el estrés, la ansiedad y la depresión infantil. En un mundo donde los menores están expuestos a la presión académica, el aislamiento digital y el bombardeo de información, contar con áreas verdes no es un lujo, sino una necesidad.

 

Un Estado Verde para la Infancia debería incluir:

•     Más áreas verdes en zonas urbanas, garantizando que cada colonia tenga acceso a parques y espacios de recreación.

•     Escuelas con infraestructura verde, implementando proyectos de educación al aire libre que combinen aprendizaje con contacto con la naturaleza.

•     Programas de salud mental infantil, basados en la interacción con espacios naturales para reducir la ansiedad y la depresión en menores.

 

Un verdadero compromiso con la infancia implica construir entornos que favorezcan su bienestar integral.

 

De la agenda política a la realidad: el jaque a futuro

 

Si la estrategia de Kuri busca posicionarlo como un líder fuerte en un PAN nacional marginado, el verdadero desafío será sostener su narrativa en el tiempo. En política, como en ajedrez, no basta con un movimiento brillante si no hay una secuencia de jugadas bien planeadas.

 

Además, su iniciativa pasará por el Congreso y el Senado, donde Morena tiene mayoría. Su destino es predecible. Si Kuri realmente quiere dejar huella, debió prever ese escenario y construir una estrategia más sólida.

 

En política, un “jaque mate” no se logra con un solo movimiento, sino con una secuencia de jugadas que conduzcan a la victoria.

 

La última jugada

 

Cada movimiento político tiene una intención. La iniciativa de Kuri no surge del vacío, sino de la necesidad de recuperar control en un momento en que el PAN se encuentra en una encrucijada. Pero la pregunta clave sigue en el aire: ¿es una política con impacto real o una estrategia de supervivencia política?

 

Si Kuri quiere que su jugada trascienda, debe construir una estrategia a largo plazo. No basta con una medida simbólica; es necesario diseñar una agenda integral que resuelva problemas reales, como la educación digital y la creación de espacios verdes.

 

El tiempo dirá si su jugada logra su objetivo o si, como tantas otras estrategias basadas en golpes mediáticos, termina siendo un movimiento sin consecuencias reales en el tablero del poder.

 

Lo que está claro es que, si Querétaro realmente quiere pensar en el futuro de su infancia, la respuesta no está en prohibir redes sociales, sino en construir un Estado que garantice educación digital, protección efectiva y espacios adecuados para el desarrollo de las nuevas generaciones.

 

Ahí está la verdadera batalla. La pregunta es si el PAN está dispuesto a jugarla.

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