La batalla por Querétaro 2027: una partida de ajedrez político

La batalla por Querétaro 2027: una partida de ajedrez político

Mirada Crítica
Por Raúl Reyes Gálvez


“En Querétaro, la elección de 2027 no se ganará con encuestas, sino con estrategia, emoción y una estructura que mueva a la gente.”

El tablero político en Querétaro se ha desplegado, y las piezas comienzan a moverse con precisión estratégica. La reciente encuesta de RUBRUM, publicada el 18 de marzo de 2025, revela un escenario de alta competencia: el Partido Acción Nacional (PAN) encabeza con un 42.3% de intención de voto, mientras que MORENA le sigue de cerca con un 36.2%. Con una diferencia de apenas 6.1 puntos porcentuales, la gubernatura en 2027 se jugará en los márgenes, donde cada decisión, error y acierto pueden definir la partida.
Este escenario no solo responde a la fuerza de los partidos, sino a la combinación de factores que definirán el desenlace: la movilización del electorado, el impacto de la administración estatal, la capacidad narrativa de los candidatos y la estructura territorial de las campañas. Como en el ajedrez, no basta con avanzar piezas de forma agresiva; se requiere una visión estratégica de largo plazo, con movimientos calculados y adaptabilidad a las jugadas del adversario.

Los indecisos: el flanco abierto en la contienda
El 12.5% de los encuestados aún no ha decidido su voto, una franja del electorado que se convierte en el campo de batalla principal. Aquí no gana quien tenga más estructura, sino quien logre construir una conexión más profunda con el electorado. La clave no es solo identificar a estos votantes, sino entender sus preocupaciones y motivaciones.
El candidato que logre hablarles en su propio lenguaje, que traduzca sus inquietudes en una propuesta de futuro clara y convincente, tendrá una ventaja táctica significativa. En este punto, la narrativa política se vuelve fundamental: no se trata solo de presentar propuestas, sino de tejer relatos que resuenen con la experiencia cotidiana de la ciudadanía.

El candidato: entre el estratega y el agitador de emociones
En un juego tan cerrado, el perfil del candidato puede inclinar la balanza. El PAN no puede darse el lujo de postular a un o una improvisada y tecnócrata sin carisma, ni MORENA puede apostar por una figura sin conocimiento profundo de la política local. Se requiere un candidato que no solo domine el ajedrez de la política queretana, sino que también despierte entusiasmo en las calles.

El poder de un líder radica en su capacidad de emocionar, de convertir el cálculo político en pasión movilizadora. Quien logre transmitir la sensación de que su victoria representa un cambio real—sea continuidad con transformación o una ruptura con el statu quo—tendrá una ventaja clave. En tiempos de incertidumbre, la política no es solo razón, sino emoción y percepción.

Pero la emoción no basta si no está respaldada por una maquinaria eficiente. La estructura política es el sistema nervioso de la campaña: si falla en los momentos decisivos, la contienda se pierde en el último tramo. Por ello, el candidato ideal no solo debe inspirar, sino también construir una organización territorial que garantice la movilización el día de la elección.

El gobierno del estado: el rey expuesto en el tablero del PAN

Uno de los factores que impide un margen más amplio para el PAN es la erosión de su imagen debido a los escándalos que han marcado la gestión estatal. La crisis del estadio Corregidora (5M), el caso de la niña Esmeralda, la obra de 5 de febrero, los asesinatos en bares y las detenciones de capos del crimen organizado han puesto en entredicho la eficacia del gobierno.
Más allá de los hechos en sí, el verdadero problema ha sido la comunicación política. Lo que inicialmente fueron crisis locales se convirtieron en temas de agenda nacional con la intervención del gobierno federal, amplificando su impacto negativo. Esto no solo mina la percepción de la administración estatal, sino que también debilita la marca del PAN, facilitando la narrativa opositora de que el partido ha perdido el control de la seguridad y la gobernabilidad.
MORENA ha sabido jugar esta carta con astucia. En lugar de desgastarse con propuestas técnicas, ha enmarcado estos episodios en un discurso de crisis estructural, vinculándolos a la necesidad de un cambio de rumbo en el estado. Si el PAN no logra reposicionar su relato antes de la campaña, enfrentará un desgaste difícil de revertir en la recta final.
Estrategias de campaña: entre el gambito digital y la estrategia territorial
Las campañas modernas requieren una combinación de estrategias tradicionales y digitales. La movilización territorial sigue siendo fundamental, pero el uso de las redes sociales, la segmentación del electorado y el análisis de datos jugarán un papel determinante en la batalla por los indecisos.
En este contexto, las campañas exitosas serán aquellas que logren una integración efectiva entre el contacto directo y la estrategia transmedia. No basta con llenar plazas; hay que generar conversaciones en el ecosistema digital, estableciendo un vínculo permanente con los votantes más allá de los mítines.

El candidato que entienda esta lógica podrá construir una comunidad de seguidores leales, no solo simpatizantes temporales. La clave no es solo difundir mensajes, sino generar identidad y pertenencia.

El factor nacional: el juego de sombras sobre Querétaro
Las elecciones en el estado no ocurren en el vacío. La política nacional influye en las dinámicas locales, y los candidatos deberán ser capaces de articular sus discursos dentro de este marco.
Si MORENA mantiene una gestión federal estable y sin crisis significativas, podrá presentarse como una opción viable para Querétaro, reforzando la narrativa de que la alternancia es necesaria. En cambio, si el gobierno federal enfrenta un desgaste, el PAN podrá capitalizar el miedo al cambio, posicionándose como un ancla de estabilidad en un contexto incierto.
Aquí, la alineación con los liderazgos nacionales será una jugada clave. La pregunta es: ¿los candidatos locales serán peones de sus partidos o tendrán la capacidad de proyectarse con autonomía?

Conclusión: una partida abierta hasta el final
La contienda por Querétaro en 2027 es un ajedrez de alto nivel, donde cada movimiento cuenta y la improvisación no tiene cabida.

El candidato que logre consolidar una estructura política eficiente, construir una narrativa auténtica y movilizar con emoción tendrá ventaja en una elección que se decidirá en los márgenes. Sin embargo, el factor gobierno será determinante: el desgaste del PAN y la crisis en su administración pueden ser un lastre difícil de revertir.

Además, el cambio de liderazgo dentro de los partidos será clave. Las disputas internas y la falta de cohesión pueden debilitar la capacidad operativa de cualquier campaña. Un liderazgo débil o fracturado puede generar desmotivación en la militancia, afectando la maquinaria electoral en el momento crucial.

En última instancia, la política no es solo estrategia, sino también ejecución. En Querétaro, como en el ajedrez, no gana el jugador con más piezas sobre el tablero, sino el que sabe cómo moverlas en el momento correcto.

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