La IA en poder del crimen organizado es un enemigo formidable
José Luis Camacho Acevedo.
Han sido profusas las interpretaciones acerca del considerado como acoso de Donald Trump a México exigiendo resultado en el espinoso asunto de capturar y deportar a Estados Unidos a los políticos que han sido investigados lo suficiente para considerarlos como delincuentes en la medida que fueron apoyo de organizaciones criminales.
Una exigencia norteamericana que parece una más de las fintas políticas de Donald Trump.
Con el tiempo la capacidad de ataque del crimen organizado ha cambiado tan radicalmente que ahora son, por el grado de tecnificación que han alcanzado, un peligro incluso para las cadenas de suministro alimentario que llegan o que existen en Estados Unidos.
Eso debe preocupar a Estados Unidos tanto por el efecto tan negativo para sus políticas alimentarias, o tal vez más, como las muertes que genera entre su juventud el consumos de drogas, muchas de las cuales les llegan a través de nuestra frontera norte.
El combate a las organizaciones criminales por parte del estado mexicano ha tenido un éxito plausible bajo el mando de Omar García Harfuch.
Ha tenido que allegarse de una tecnología de punta para detener a esos grupos que tienen, además de un armamento poderoso, una estructura financiera que se maneja, primordialmente, a través del campo nebuloso, casi críptico, que son las estrategia financieras de la Inteligencia Artificial.
Recordaba ayer el aniversario del asesinato de Don Eugenio Garza Sada.
Un crimen que conmovió a México e hizo tambalear el gobierno de Luis Echeverría que, a partir del magnicidio mencionado, tuvo que aguantar hasta el 20 de noviembre el rumos de que se estaba gestando un golpe de estado del tipo que derrumbó al Doctor Salvador Allende en Chile.
Los asesinos, presuntamente militantes de la Liga 23 de Septiembre, llegaron al automóvil de Don Eugenio en una camioneta que transportaba a los tiradores burlando a una muy deficiente ordenación de guardaespaldas sin tener apoyos logísticos como los que tienen ahora los carteles.
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