La marcha de Sheinbaum: Entre la fuerza política y el riesgo de la polarización
La concentración encabezada por Claudia Sheinbaum el 31 de mayo mostró, sin duda, capacidad de movilización, control político interno y una narrativa presidencial sólida frente a sus bases.
El acto reunió alrededor de 130 mil personas en el Monumento a la Revolución, según reportes citados por medios nacionales.
El impacto positivo es evidente: la Presidenta proyecta fuerza, cohesiona a Morena, reafirma sus programas sociales y coloca el discurso de soberanía nacional como eje de identidad política frente a las tensiones con Estados Unidos: en momentos de presión externa, un gobierno necesita conducción, mensaje y respaldo social
Pero el impacto negativo también debe advertirse: cuando desde el poder se acusa a expresidentes de haber encabezado el “narcogobierno”, el debate público deja de centrarse en las instituciones y se convierte en confrontación política.
La acusación puede servir para movilizar simpatizantes, pero no sustituye investigaciones, expedientes, responsabilidades ni resultados verificables.
México enfrenta problemas graves de seguridad, crimen organizado, impunidad y desconfianza institucional, por eso, el país necesita menos descalificación y más Estado de Derecho.
La marcha fortalece políticamente a Sheinbaum, pero también profundiza la división entre mexicanos.
Desde Querétaro debemos observar con seriedad este momento nacional pues la defensa de la soberanía es indispensable, pero no debe convertirse en pretexto para evadir la rendición de cuentas, y la crítica al pasado puede ser legítima, siempre que no oculte las responsabilidades del presente.
México necesita autoridad, sí; pero también serenidad, verdad y justicia.
Gustavo Buenrostro
Presidente de Por Querétaro Todo, A.C.
Comentarios