"México no es piñata de nadie": Sheinbaum exhibe a Rubio y desnuda la desesperación electoral de Washington

"México no es piñata de nadie": Sheinbaum exhibe a Rubio y desnuda la desesperación electoral de Washington

Por Melchisedech D. Angulo

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con firmeza a las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien calificó como "totalmente insuficientes" los esfuerzos de México contra el crimen organizado. Desde su conferencia matutina, la mandataria fue clara: "México no es piñata de nadie. A México se le respeta." Con esa frase, Sheinbaum puso en evidencia lo que numerosos analistas ya señalaban: el discurso de Rubio responde más a los cálculos de la contienda intermedia estadounidense de noviembre que a un diagnóstico serio sobre la seguridad en la región.

Durante su gira por Sudamérica, en Quito, Rubio reconoció que México "hace más que nunca" para enfrentar a los cárteles, pero acto seguido intentó desacreditar ese esfuerzo asegurando que persisten territorios "no controlados por el Estado". No conforme con esa contradicción, el funcionario dejó entrever la posibilidad de una acción unilateral de Washington, una insinuación que la propia presidenta calificó de inaceptable y que se inscribe en una larga cadena de presiones estadounidenses sobre migración, comercio y seguridad.

Sheinbaum fue clara al señalar la incongruencia del gobierno estadounidense: "No puede ser que un día se reconozca los avances y que otro día ya no hay reconocimiento." La mandataria subrayó que no permitirá que México sea utilizado como bandera de campaña en un proceso electoral ajeno, así como tampoco Estados Unidos debería inmiscuirse en el arranque del proceso electoral mexicano rumbo a los comicios intermedios de junio de 2027. "Nosotros no nos metemos en su elección, ellos tampoco deberían usar a México en su elección", sentenció.

La presidenta aprovechó el momento para recordar un episodio incómodo para Washington: el reportaje sobre la llamada operación fentanyl walking, en la que agentes de la DEA habrían permitido deliberadamente el tránsito de fentanilo en territorio estadounidense, en un patrón que la propia mandataria comparó con el histórico escándalo de Rápido y Furioso. El señalamiento coloca sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿quién es realmente insuficiente en el combate a la droga, México o las propias agencias estadounidenses?

Frente a la retórica de confrontación, la presidenta reiteró el principio que guía la política exterior desde el primer día de su gobierno: "Nos coordinamos, sin subordinarnos." Esta doctrina, sustentada en la reciprocidad, el respeto a la soberanía, la responsabilidad compartida y la confianza mutua, permite a México sostener una relación de cooperación con Estados Unidos sin ceder un mínimo en materia de dignidad nacional. Sheinbaum insistió, además, en que la verdadera corresponsabilidad exige que Washington atienda su propio consumo de droga, el tráfico de armas hacia el sur y las redes financieras que sostienen al crimen organizado, temas que rara vez ocupan un lugar central en el discurso de funcionarios como Rubio.

@_Melchisedech

 

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