Periodistas y medios estúpidos

Periodistas y medios estúpidos

Gran polémica ha desatado la senadora Ana Lilia Rivera Rivera al llamar “Estúpidos” a medios de comunicación y periodistas que cuestionan en redes sociales.

Es cierto que hay algunos a los que podríamos agregarles calificativos como chantajistas, pseudo periodistas, chayoteros (Como le encanta llamarnos a algunos), oportunistas, carroñeros, lamesuelas, cínicos y un largo etc. —jajajajaja—

Sin ánimo de lucro, pero con conciencia y con razón, hay que analizar las cosas para ponerlas en su justa dimensión. Para ello hay que ir por partes, primero, hay que definir “estúpido”, ¿no?

De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), Estúpido o Estúpida, proviene del latín stupĭdus. Es un adjetivo calificativo para referirse a una persona como Necio, falto de inteligencia.

Sus sinónimos son:

Tontoboboneciocretinoidiotaimbécilcojudodundomensoabombado.

Hasta aquí espero que aún nadie se haya ofendido, porque estoy seguro que al terminar de leer esto, se van a ofender no pocos periodistas y al menos una senadora.

Y es que mire usted, referirse como estúpidos menospreciando a los demás (Aunque haya muchos que se lo merezcan) no es válido que venga de una senadora de la República, y menos de una aspirante a la primera magistratura del estado.

Aunque la senadora Ana Lilia Rivera Rivera tenga la razón en llamar “ESTÚPIDOS” a los estúpidos habría que ver quienes son y a quienes se refiere, porque en primera instancia, los medios de comunicación no son estúpidos, puesto que no son personas, ahora bien, los periodistas y suplantadores del periodismo, por no decir pseudo periodistas, esos sí podrían llamarse estúpidos siempre y cuando cumplan las reglas de la definición del diccionario de la RAE.

Y aunque no esté de acuerdo en muchas opiniones, la senadora debería tener claro que como aspirante a la jefatura del ejecutivo, no puede andar mentando madres ni referirse a los demás como estúpidos porque no comparten su visión o su realidad.

Y es que la clase política del centro del país, se ha vuelto intolerante hacia la crítica, no permiten que nadie se exprese en contra y ahí tenemos casos muy claros como en Campeche, Veracruz y Puebla; entidades en las que se ha satanizado (no sanitizado, no es lo mismo) la labor de los periodistas, que han sido acusados desde operaciones con recursos de procedencia ilícita hasta terrorismo.

Ana Lilia Rivera se ha excedido en mucho con sus comentarios, pero aún más, entonces ella también podría ser llamada ESTÚPIDA debido a su necedad de continuar llamando estúpidos a los ESTÚPIDOS sólo por ser la parte contraria, opuesta y crítica a su postura.

No sé si me explico, pero veamos, la intolerancia a la crítica vuelve no sólo estúpidas a las personas, sino también idiotas.

Pero antes de seguir, vayamos a la definición de idiota de acuerdo con la RAE:

Del latín idiōta, y del griego ἰδιώτης idiṓtēs.

adj. Tonto o corto de entendimiento. Insulto.

Sinónimos: Tontoestúpidocretinoimbécilboboneciomentecatomerluzodundomenso.

También significa: Engreído, sin fundamento para ello. Y sus sinónimos son: Tangreídopresuntuosopetulante.

¿Así que quien es más estúpido, el necio que discute con el necio o el idiota que se baja a nivel de un cretino sin razón?

Por otra parte, el derecho que tenemos los ciudadanos a cuestionar el proceder o accionar de los representantes populares es una forma de auditoría a la que tenemos derecho, porque es el voto popular el que los colocó en una curul como es el caso de la propia Ana Lilia Rivera Rivera y todos los representantes populares, desde la presidenta, la gobernadora, los presidentes municipales, todos los senadores, los diputados federales, los diputados locales, los presidentes de comunidad y todos y cada uno de los empleados del gobierno en cualquiera de sus niveles.

Dicho lo anterior, así estemos idiotas o seamos estúpidos los ciudadanos, los tlaxcaltecas o los periodistas, tenemos todo el derecho inalienable de CUESTIONAR, PREGUNTAR, ENJUICIAR, CRITICAR, JUZGAR, CALIFICAR, INTERPELAR, DESAFIAR, CONTROVERTIR, INTERROGAR, IMPUTAR, OBJETAR, SENTENCIAR, OPINAR, EVALUAR Y PONER EN DUDA toda actividad emanada del quehacer público, puesto que para eso se emplean los SERVIDORES PÚBLICOS.

Al poder le molesta la palabra libre, libertad, opinión, crítica.

Porque exhibe, cuestiona y enjuicia. Y para eso estamos los periodistas y medios de comunicación, para ser la conciencia social.

Los artículos 6 y 7 de la Constitución están para ponerle freno a los políticos y a los gobiernos cuando quieren abusar.

La Constitución es clara: Pensar y decir no se castiga.

Informar no se debe perseguir.

El Estado, los senadores, los diputados y los servidores públicos, NO TIENEN derecho a husmear ideas ni a castigar opiniones solo porque le resultan incómodas.

Su obligación es abrir archivos, transparentar decisiones y rendir cuentas.

La clase política no es autónoma, está obligada a informar, porque el dinero con el que se les paga no lo generan ellos, es producto de los impuestos que pagamos los contribuyentes, de allí se pagan sus salarios, viajes, comidas, vehículos, asistentes, etc. del dinero de los mexicanos, de los tlaxcaltecas.

El artículo 7 es todavía más incómodo para los autoritarios: Prohíbe la censura previa.

Nadie debe pedir permiso para publicar.

Nadie puede imponer filtros, controles disfrazados o amenazas indirectas. Ni desde el gobierno, ni desde las instituciones, ni desde el presupuesto.

Cuando un funcionario se siente con derecho a exigir silencio, no está defendiendo el orden, está violando la Constitución.

Cuando un gobierno confunde crítica con ataque, demuestra fragilidad, no autoridad. Y cuando se intenta disciplinar a la prensa o a la opinión pública, lo que se revela es miedo a la verdad.

El gravísimo error de Ana Lilia Rivera es concederse la gracia de la verdad absoluta y absolutoria.

Insisto, le hacen falta asesores de nivel que le ayuden a elevar las miras de lo que pretende y aún cuando haga falta una profesionalización del gremio periodístico, estoy muy en desacuerdo con expresiones de intolerancia como la suya.

Respecto de los medios de comunicación, debo insistir en que el Ejecutivo debe publicar a la brevedad el Reglamento de la Ley de Profesiones para el Estado de Tlaxcala, urge regular la labor de los profesionistas en la entidad.

Ante la ausencia de esta regulación, es que siguen proliferando cualquier cantidad de usurpadores de la profesiones y eso da cabida a que pasemos de una libertad responsable a un libertinaje desmedido.

Dicho lo anterior, que este gran error de cálculo político de la Senadora, sea de reflexión para toda la clase política y a los que no son periodistas, pónganse a estudiar para no ponerse el saco.

Comentarios