Tlaxcala 2027: Los registros que reconfiguran la sucesión
Por: Roberto Nuñez Baleon.
Los registros para encabezar la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación dejaron una primera conclusión que no pasa desapercibida: los aspirantes provenientes de los partidos aliados no inciden de la misma manera sobre los dos proyectos que hoy concentran la mayor atención política.
En el caso de Alfonso Sánchez García, el escenario se volvió más complejo. Los registros de Salvador Santos Cedillo por el Partido Verde Ecologista de México y de Alejandro Aguilar López por el Partido del Trabajo significan que el bloque aliado decidió jugar con cartas propias, en lugar de cerrar filas anticipadamente alrededor de un solo perfil.
Ambos personajes cuentan con estructura territorial, presencia política y capacidad de negociación. Más allá de sus posibilidades reales de ganar la encuesta, representan opciones que inevitablemente disputarán simpatías dentro del mismo universo político en el que Alfonso busca consolidarse. En términos prácticos, fragmentan el respaldo que eventualmente pudo haberse concentrado en el proyecto identificado con el grupo gobernante.
Después de que el llamado "delfín" de la gobernadora cabalgara prácticamente en caballo de hacienda durante el primer semestre del año, la realidad política parece haberlo alcanzado. Hoy irrumpen dos perfiles que han demostrado contar con el respaldo de sus respectivos partidos y con capacidad para movilizar estructuras propias de militantes y simpatizantes.
Alejandro Aguilar López llega con un activo político nada despreciable. Es diputado federal por segunda ocasión; anteriormente fue presidente municipal de Huamantla y diputado local. A ello se suma un dato que pesa en cualquier análisis electoral: nunca ha perdido una elección de mayoría. Esa trayectoria le ha permitido construir presencia en distintos municipios, además de establecer relaciones políticas tanto en el ámbito estatal como nacional.
Por su parte, Salvador Santos Cedillo gobierna Huamantla, uno de los municipios de mayor peso político y electoral del estado. Ha consolidado una estructura territorial importante en la región oriente y diversos estudios de opinión lo han colocado entre los alcaldes mejor evaluados del país. Esa circunstancia contrasta con las mediciones que han ubicado a Alfonso Sánchez entre los presidentes municipales con menor aprobación. Independientemente de las metodologías utilizadas en esos ejercicios demoscópicos, la comparación influye en la percepción pública y fortalece el posicionamiento político del alcalde huamantleco.
En conjunto, Alejandro Aguilar y Salvador Santos representan estructuras políticas propias que, inevitablemente, disputarán apoyos y espacios dentro del bloque aliado. Si a ello se suman las aspiraciones de Raymundo Vázquez y Carlos Augusto Pérez Hernández, resulta evidente que la ruta para Alfonso Sánchez dejó de ser el camino despejado que parecía hace apenas unos meses. Hoy, la competencia interna luce mucho más cerrada y exige una operación política de mayor calado.
El escenario es distinto para Ana Lilia Rivera.
Algunos han querido presentar el registro de Irma Yordana Garay como un contrapeso equivalente al que representan los registros masculinos para Alfonso Sánchez. Sin embargo, la realidad política parece indicar lo contrario.
Ana Lilia no sustenta hoy su fortaleza en un nicho exclusivamente femenino ni depende del respaldo de un partido aliado en particular. Su principal capital político radica en su nivel de conocimiento estatal, su trayectoria nacional, el respaldo de diversos sectores sociales y una identidad política construida a lo largo de los años que trasciende las estructuras partidistas.
Por ello, sostener que el registro de Irma Yordana representa un golpe similar al que significan Salvador Santos o Alejandro Aguilar para Alfonso Sánchez parece una conclusión poco consistente.
Irma Garay podrá fortalecer la presencia del Partido del Trabajo y contribuir a mejorar la capacidad de negociación de ese instituto político; sin embargo, difícilmente altera el escenario central de la contienda. Hasta ahora no existen elementos que permitan afirmar que cuenta con un posicionamiento suficiente para disputar seriamente a Ana Lilia Rivera el liderazgo entre los perfiles femeninos o el respaldo mayoritario de la militancia.
En otras palabras, mientras Alfonso Sánchez enfrenta una fragmentación real dentro del bloque aliado, Ana Lilia Rivera mantiene prácticamente intacto su espacio político.
Esa diferencia explica por qué los registros, lejos de equilibrar la competencia, terminan generando un impacto claramente desigual sobre los dos proyectos que hoy dominan la conversación política rumbo a la sucesión de 2027.
Nota al margen: Todo parece indicar que el género asignado para Tlaxcala en la elección de la gubernatura en el 2027 en el caso de Morena y aliados, será el de una mujer….. Al tiempo.
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