“Tlaxcalteca” se ha vuelto un insulto aceptable
El último incidente fue este 5 de enero, Sabina Berman y su desprecio hacia Tlaxcala y los tlaxcaltecas que cree con inteligencia.
Sabina Berman no insultó a Tlaxcala por accidente, lo hizo porque quizá con ello podría ofender.
Durante años se le ha permitido a cierto sector de la élite intelectual y política usar a esta entidad con un odio cultural profundo como recurso retórico, como chiste implícito, como metáfora de atraso, con la complacencia de sus iguales.
Cuando Sabina Berman escribió “nuestra María Corina Machado tlaxcalteca” no estaba improvisando una ocurrencia: estaba activando un reflejo de clase, una jerarquía mental donde hay lugares que sirven para pensar y otros que sólo sirven para degradar, eso fue su intención.
Ahí está el verdadero problema. No en el tuit, sino en la lógica que lo hace posible.
Para Berman, “tlaxcalteca” no fue un dato geográfico, fue un adjetivo degradante, un modo elegante —según ella— de decir inferior, marginal, prescindible.
El viejo truco del progresismo de salón para seguir estirando la mano al poder, criticar a la derecha con palabras supuestamente sofisticadas mientras se patea, de paso, a quienes no forman parte del circuito cultural correcto. Eso es clasismo.
Pero sería cómodo —y falso— tratar este episodio como una excepción cuando no lo es. Lo de Berman se inserta en una práctica vieja, reiterada y normalizada: Tlaxcala como comodín del desprecio nacional.
Se acuerda usted del por qué salió la campaña ¿“Tlaxcala sí existe”? Por eso mismo, por un chiste de mal gusto generalizado en impersonalizar, invisibilizar y destruir la identidad del estado más pequeño de México.
Cada cierto tiempo, desde el centro del país, alguien decide que este estado sirve para medir lo poco valioso, lo irrelevante, lo prescindible.
Ahí está el empresario José Luis Salinas, celebrando cargos y jerarquías, diciendo —entre risas— que es mejor dirigir el Metro de la Ciudad de México que ser gobernador de Tlaxcala. Ahí están los senadores que escucharon y rieron, porque el chiste ya estaba ensayado y no les incomodó.
Ahí está el comunicador poblano que, años atrás, habló de ponerle un muro a Tlaxcala, como si se tratara de un territorio indeseable, como si sus habitantes fueran una molestia logística.
Y ahora está Sabina Berman, usando “tlaxcalteca” como adjetivo político para rebajar a otra persona.
Distintos personajes, misma lógica: Tlaxcala como insulto aceptable.
Y cuando la respuesta llegó, Sabina hizo lo que siempre hacen los soberbios cuando los confrontan, fingió no entender.
Se envolvió en la ambigüedad, habló de “malentendidos”, ofreció una disculpa tibia, condicionada, de esas que no reparan nada porque no reconocen el daño.
No dijo “Me equivoqué”. Dijo “Si alguien se sintió ofendido”.
La diferencia no es menor, en una, asumes responsabilidad, en la otra, culpas a la sensibilidad ajena.
Lo que más molesta no es que Berman critique a una senadora. Eso es legítimo. Lo intolerable es que para hacerlo necesite usar a todo un estado como recurso despectivo.
Los tlaxcaltecas deberíamos protestar siempre que algún imbécil por ahí quiera menospreciar a la entidad.
Esos que desconocen la historia, como la misma Sabina Berman y muchos otros, deberían venir a Tlaxcala a mamar un poco de historia, a conocer las raíces que dieron identidad al México contemporáneo y sobre todo, a evitar abrir la boca para escupir estupideces como si fuera algo cultural en su disfraz intelectualoide.
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Alejandro Aguilar Gómez, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano, es periodista y empresario de medios con más de tres décadas de trayectoria. Fundador y CEO de Grupo Monitor, dirige los portales digitales Monitor Xpress y MX en la Noticia. Ha sido jefe de información en prensa escrita, director de noticiarios radiofónicos y consultor en marketing político y comunicación estratégica. Es Presidente Fundador del Colegio de Periodistas y Comunicadores de Tlaxcala A.C. (2025-2029) y ha recibido 2 Doctorados Honoris Causa por su contribución al periodismo en México (UDS Global University campus Nuevo León y Colegio de Periodistas de Tamaulipas). Reconocido especialista en comunicación social, marketing digital y gestión de crisis, combina la praxis periodística con la consultoría política y la innovación en tecnologías de opinión pública.
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