Trump proclama el "control total" de Ormuz mientras el tráfico naval se desploma un 80%: la verdad detrás del bloqueo que nadie reconoce

Trump proclama el "control total" de Ormuz mientras el tráfico naval se desploma un 80%: la verdad detrás del bloqueo que nadie reconoce

El presidente estadounidense Donald Trump insistió en que Washington ejerce el "control total" del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más estratégico para el suministro energético mundial. En declaraciones sucesivas —el 3, el 11 y el 12 de agosto—, Trump afirmó que su Armada mantiene un "muro de acero" inquebrantable, que nada entra a Irán sin autorización estadounidense y que Teherán "no tiene marina ni fuerza aérea". Sin embargo, estas afirmaciones triunfalistas contrastan de forma abrupta con la realidad operativa del estrecho, generando dudas sobre su veracidad y su fundamento jurídico.

Irán rechaza categóricamente la narrativa de Washington. Fuentes citadas por la agencia Fars sostienen que no existe acuerdo alguno entre ambos países para la reapertura del paso y que este permanecerá cerrado mientras persistan las agresiones estadounidenses. Teherán condicionó cualquier normalización del tránsito al levantamiento del bloqueo, la retirada de tropas y la liberación de sus activos congelados, dejando claro que la decisión no está, como pretende Trump, en manos exclusivas de Estados Unidos.

Rusia, por su parte, es una voz constante de advertencia. Funcionarios como Serguéi Lavrov y Andréi Rudenko exigen en distintos momentos que Washington cese sus acciones militares en lugar de limitarse a hablar de bloqueos, mientras Moscú rechazó en el Consejo de Seguridad de la ONU los intentos de legitimar por vía diplomática las medidas coercitivas contra Irán. La posición rusa es reiterada: solo el diálogo, y no la fuerza unilateral, puede garantizar la seguridad de la navegación.

La contradicción más reveladora, no obstante, proviene de los propios datos comerciales. Según cifras recogidas por The Wall Street Journal, el tránsito de petroleros y buques mercantes por el estrecho cayó de 130 embarcaciones diarias antes de la guerra a un promedio de apenas 26, una reducción cercana al 80%. Las primas de seguro se dispararon hasta 10 millones de dólares adicionales por viaje, y numerosos buques navegan con sus transpondedores apagados para evitar riesgos. La conclusión es difícil de rebatir: sin enfrentar directamente a la Armada estadounidense, Irán logró en la práctica bloquear el paso.

Desde la óptica del derecho internacional, la pretensión de Trump de decidir unilateralmente quién puede o no cruzar el Estrecho de Ormuz carece de respaldo en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que reconoce el derecho de paso en tránsito para todos los Estados. Un bloqueo naval de esta naturaleza constituye, en rigor, un acto de guerra cuya legalidad depende de criterios que Washington no demuestra cumplir, mientras que las afirmaciones de "apertura selectiva" se asemejan más a una medida de fuerza que a la libre navegación que proclama garantizar.

@_Melchisedech

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