¿Y quién es el estúpido que pregunta? El doble rasero de Morena
Hay palabras que, dependiendo de quién las pronuncie, parecen tener consecuencias distintas.
Morena acaba de suspender los derechos partidistas de las diputadas poblanas Nayeli Salvatori y Graciela Palomares por expresiones consideradas discriminatorias contra adultos mayores. La CNHJ abrió un procedimiento y, por ahora, impuso una medida cautelar.
Perfecto. Si Morena tiene reglas, que las haga valer.
Pero entonces viene la pregunta incómoda:
¿Las reglas son para todos?
Porque en Tlaxcala, la senadora morenista Ana Lilia Rivera también protagonizó un episodio que generó indignación cuando, al ser cuestionada sobre su trabajo legislativo, respondió:
“¿Y quién es el estúpido que lo pregunta?”
La diferencia es que, hasta donde está documentado públicamente, aquel episodio no terminó en una sanción partidista comparable.
Y ahí está el problema.
No se trata de defender lo que dijeron Salvatori y Palomares. Si sus expresiones violaron los principios de Morena, que se les sancione conforme a las reglas.
Pero la vara debe medir igual para todos.
Porque si una expresión ofensiva amerita disciplina partidista cuando la pronuncian dos diputadas, pero cuando la dice una senadora la explicación es suficiente, entonces Morena no está aplicando un principio: está aplicando un criterio.
Y eso tiene un nombre: doble rasero.
No importa si “estúpido” es un insulto, un calificativo o una palabra que puede ser defendida desde el diccionario. El asunto es mucho más sencillo.
El ciudadano pregunta.
Si la pregunta es falsa, se demuestra. Si es injusta, se rebate. Si hay una campaña de desinformación, se denuncia.
Pero llamar “estúpido” al que pregunta no convierte la pregunta en mentira.
Morena tiene ahora una oportunidad muy sencilla de demostrar congruencia:
que sus reglas valen lo mismo para una diputada que para una senadora.
Porque si la disciplina partidista depende de quién habla, entonces el problema ya no son las palabras.
Fue el 21 de febrero de 2024, durante una sesión del Senado. Rivera presidía la Mesa Directiva y se estaba preparando una sesión solemne por la visita de Enaam Mayara, presidente de la Cámara de Consejeros de Marruecos.
La senadora panista Kenia López Rabadán estaba reclamando desde su escaño que se le permitiera intervenir. Rivera le pidió que esperara y que bajara la voz. López continuó con sus reclamos.
En ese momento, Rivera aparentemente creyó que su micrófono estaba apagado. Se escuchó entonces:
“No manches, pinche loca”.
El comentario estaba dirigido a López Rabadán y rápidamente se viralizó.
El problema es el poder.
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