Cuando el tren de Alfonso empieza a llenarse
Esta semana bastó una felicitación adelantada para provocar un pequeño terremoto político. Alguien dio por hecho que Alfonso Sánchez García ya había sido nombrado coordinador de la Defensa de la Transformación en Tlaxcala y, como suele ocurrir en política, más de uno corrió a subirse al tren antes de preguntar siquiera si ya había arrancado.
Hubo felicitaciones, adhesiones improvisadas y también quienes se molestaron muchísimo. Curiosamente, quizá la publicación dijo más de lo que pretendía.
Porque, nombramiento formal aparte, hay algo que resulta cada vez más difícil de discutir: el proyecto de Alfonso está congregando gente.
Y no hace falta recurrir a encuestas ni a discursos. A veces basta con mirar las fotografías.
En los eventos de Alfonso se observan concentraciones numerosas, rostros animados y algo particularmente revelador: filas de personas esperando para tomarse una fotografía con él. Eso no se ordena, no se simula fácilmente y, sobre todo, no se puede obligar. Una cosa es asistir y otra muy distinta querer acercarse.
Por supuesto, ya apareció la explicación de rigor: que son trabajadores obligados. Tal vez eso explique algunas presencias. Pero difícilmente explica el entusiasmo de una persona que espera su turno para guardar una fotografía como recuerdo.
Y ahí está quizá la diferencia que algunos prefieren no mirar.
Mientras un proyecto parece necesitar cada vez más del discurso duro, de la descalificación y del insulto para hacerse notar, otro está consiguiendo algo mucho más complicado: unidad alrededor de una figura que no necesita pelear con todos para demostrar que puede encabezar.
Tal vez por eso aquella felicitación adelantada incomodó tanto. No porque haya confirmado un nombramiento que todavía corresponde definir, sino porque puso sobre la mesa una realidad que algunos preferirían seguir negando.
El cargo puede esperar.
La gente, en cambio, ya está tomando posición.
Comentarios