El 22 de junio arranca la carrera por Tlaxcala

El 22 de junio arranca la carrera por Tlaxcala

El próximo 22 de junio marcará mucho más que la apertura de un registro interno de Morena. Será, en los hechos, el banderazo de salida para la sucesión gubernamental de Tlaxcala rumbo a 2027.

La dirigencia nacional del partido confirmó que en esa fecha comenzará el proceso de inscripción para quienes aspiren a convertirse en Coordinadores Estatales de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, una figura que, como ocurrió en procesos anteriores, representa la antesala de las candidaturas a las gubernaturas.

Aunque la convocatoria aún debe detallar reglas, requisitos y tiempos, en Tlaxcala el tablero ya está puesto y los principales aspirantes llevan meses recorriendo el estado, construyendo estructuras territoriales, fortaleciendo alianzas y buscando posicionarse ante la militancia y la opinión pública.

En el centro de la disputa aparecen cuatro nombres que representan distintas corrientes, estilos y visiones dentro del movimiento: Alfonso Sánchez García, Ana Lilia Rivera Rivera, Carlos Augusto Pérez Hernández y Óscar Flores Jiménez.

De los cuatro, quien llega con mayor crecimiento político es Alfonso Sánchez García. Desde la presidencia municipal de Tlaxcala capital ha construido una estrategia basada en presencia territorial, cercanía ciudadana y exposición mediática permanente. Su principal fortaleza es gobernar el municipio políticamente más relevante del estado y mantener una relación institucional cercana con el gobierno encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. Diversas encuestas recientes lo colocan entre los perfiles con mayor crecimiento dentro de Morena y como uno de los aspirantes con mejores niveles de competitividad electoral.

Sin embargo, el alcalde capitalino enfrenta un desafío que históricamente ha definido las candidaturas morenistas: demostrar que puede trascender la fuerza de la capital y convertirse en un liderazgo estatal.

En el otro extremo aparece la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, quizá la figura con mayor trayectoria política dentro del movimiento obradorista en Tlaxcala. Su historia está ligada a los años fundacionales de Morena y a la construcción territorial que acompañó el ascenso político de Andrés Manuel López Obrador. Durante los últimos meses ha intensificado recorridos, asambleas informativas y encuentros ciudadanos en diversas regiones del estado, enviando una señal clara de que mantiene viva su aspiración.

La principal ventaja de Ana Lilia Rivera es su cercanía histórica con el proyecto político de López Obrador y su posicionamiento nacional dentro del movimiento. Su principal reto es convencer a una nueva generación de morenistas de que su proyecto representa futuro y no solamente experiencia acumulada.

Más discretos mediáticamente, pero igualmente activos, se encuentran Carlos Augusto Pérez Hernández y Óscar Flores Jiménez. Ambos han apostado por una estrategia menos espectacular y más enfocada en la construcción de estructuras locales, relaciones territoriales y presencia en municipios específicos.

Carlos Augusto ha fortalecido vínculos con cuadros morenistas regionales y mantiene presencia dentro de sectores que buscan una renovación de liderazgos. Por su parte, Óscar Flores ha consolidado una operación política de bajo perfil pero constante, particularmente en regiones donde Morena continúa ampliando su base electoral.

Los cuatro comparten algo en común: entienden que la verdadera competencia no comenzará el día de la encuesta, sino el día en que la Comisión Nacional de Elecciones evalúe quién garantiza mejores condiciones para conservar Tlaxcala dentro del proyecto de la Cuarta Transformación.

Y en ese análisis existen tres figuras cuya influencia será inevitable.

La primera es la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Aunque Morena insiste en que las candidaturas se definirán mediante encuestas, nadie ignora que el peso político de la primera presidenta del país será determinante en la construcción de consensos y en la definición de perfiles que garanticen gobernabilidad y continuidad del proyecto nacional.

La segunda es Andrés Manuel López Obrador. Aunque retirado formalmente de la vida pública, su legado continúa siendo el principal activo político del movimiento. Todos los aspirantes buscan, en mayor o menor medida, presentarse como herederos legítimos de la ruta iniciada por el fundador de Morena.

La tercera figura es Lorena Cuéllar. La gobernadora llega a esta sucesión con una influencia política considerable dentro del estado y con la capacidad de incidir en alianzas, estructuras territoriales y acuerdos internos. Ninguno de los aspirantes puede darse el lujo de ignorar el peso político que conserva la mandataria en la definición del futuro inmediato de Morena en Tlaxcala.

Por eso, más allá de nombres, encuestas y eventos públicos, la verdadera batalla que comienza el 22 de junio será una disputa por la narrativa de continuidad.

¿Quién representa mejor a la Cuarta Transformación en Tlaxcala?

¿Quién garantiza la unidad interna?

¿Quién puede ganar la elección constitucional?

Y, sobre todo, ¿quién logra convencer simultáneamente a la militancia, a Palacio Nacional y a la estructura política que hoy gobierna el estado?

Las respuestas comenzarán a construirse en los próximos meses. Lo único seguro es que el 22 de junio no inicia un trámite partidista.

Inicia la carrera por el poder.

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